CRISTINA 2011

CRISTINA 2011
Menos mal que Macri tiene a la "señora de enfrente" que arregla todos los kilombos y lucha por todos los argentinos

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Qué es un militante?

   
Por José Pablo Feinmann


El 17 de noviembre de 2011
Un militante cree en la solidaridad social. No es un "individuo" en el pobre sentido que del individuo tiene el liberalismo burgués. Sabe que su individualidad se realiza en el grupo. Su incorporación al trabajo, a la producción, a su grupo de pertenencia, a su clase social, lo incorpora a la solidaridad, al compañerismo, a la amistad sincera. Para decirlo claro: lo humaniza. Un militante es un ser en constante proceso de humanización. Su militancia lo hará mejor padre, mejor hombre de su mujer, mejor amigo de sus amigos. Sabe que habita este mundo para luchar junto a los demás, no para usarlos.
El militante respeta el trabajo. No porque sea un sometido, sino, porque sabe que en el trabajo está su poder, su organizatividad y el sentido final de su militancia: la justicia social. Y también porque sabe que por fuera del trabajo, no sólo está la miseria económica, sino la otra: la social y la humana. La que hará de él un apartado, un egoísta, un resentido y hasta un delincuente.
El militante, cree en una verdad que lo trasciende y da sentido a su vida.
Esta verdad es su ideología, la ideología que comparte con sus compañeros y expresa su lucidez.
La ideología que hace de él un sujeto y no un objeto de la historia.
La ha amasado, a esta ideología, durante años, la ha padecido, la ha cuestionado, la ha asumido cotidianamente. Porque cotidianamente intentan quitársela, se la oscurecen y deforman desde las pantallas de la TV o desde las radios. Aparecen allí, frente a él, en su hogar, hombres cultivados, con buenos modales, racionales hasta el asombro y vértigo, implacables, que le dicen que no, que está equivocado, que todo está bien, o que todo está mal, pero que, en todo caso, nada está como él cree.
¿Cómo lucha contra toda esa insidiosa verborragia? Hablando con sus compañeros. Buscando la verdad donde está: en el grupo. Porque cuando los militantes son esto, militantes, y están unidos por sus intereses comunes, la verdad es una tenaz corriente eléctrica que los recorre y los une aniquilando el discurso del enemigo.
Porque es cierto (según postula un diabólico axioma del pensamiento autoritario) que mil repeticiones hacen una verdad. Pero no es menos cierto que mil repeticiones pueden también aburrir, transformarse en un sonido apenas desagradable y persistente. En suma inaudible.
El militante es un hombre que tiene una razón para vivir. Y más también. Cierta vez dijo Camas " Una razón para vivir es una razón para morir”. El militante, en efecto, puede llegar a morir por su causa. Pero en Argentina - hoy a esta altura de nuestra experiencia y de nuestro dolor- habrá que afirmar tenazmente que el momento más alto de realización de un militante es su vida (cualquiera de los infinitos actos en que su militancia lo ha comprometido) y no su muerte.
La deshumanización acecha también al militante. Puede transformar su ideología en dogma, en obstinación y autoritarismo. Puede creerse más heroico. Puede confundir el desprecio por la vida con el coraje. Puede enajenarse en su lucha. Puede olvidar las pequeñas cosas en nombre de los grandes ideales. Puede olvidar que los grandes ideales se persiguen y se conquistan para posibilitar las pequeñas cosas. Puede llegar a considerarse sólo el eficaz cuadro de una organización. Y hasta puede llegar al extravío de exigir también eso de los demás.
Puede llegar a realizar esta frase de Brecht: " Nosotros que nos unimos para luchar por la amistad entre los hombres, no supimos ser amigos”.
El viejo problema de los medios y los fines se agitan detrás de éstas ideas.
Pero si la militancia ha de servir para humanizar al militante, los fines deberán estar presentes en todos los medios. Porque el militante está vivo hoy, y es hoy, en cada uno de los actos que realiza para conquistar una sociedad más justa, donde están enteramente en juego su humanización o su envilecimiento.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Riesgo “muy grave” en cincuenta obras


Shem, Larry y Moe  


          Derrumbe de Villa Urquiza

UN INFORME OFICIAL REVELA QUE DE CINCO MIL DENUNCIAS EN LA CONSTRUCCION, LA CIUDAD SOLO ACTUO EN 71 CASOS


La Superintendencia de Riesgos del Trabajo detectó 833 obras sin plan de seguridad. En 50 casos ya empezaron a demoler o excavar, como ocurrió con el edificio derrumbado. Ante la “inacción” del gobierno porteño, el organismo nacional ya hizo quince clausuras.


Por Carlos Rodríguez P/12

En la ciudad de Buenos Aires hay 10.697 obras en construcción –grandes y pequeñas–, y entre los meses de julio a octubre se recibieron “cerca de cinco mil denuncias de las ART (Aseguradoras de Riesgo de Trabajo) por el incumplimiento, por parte de los empleadores, de las normas de seguridad establecidas” para ese tipo de emprendimientos. En un informe presentado ayer por el superintendente de Riesgos del Trabajo nacional, Juan González Gaviola, se hizo una dura crítica al gobierno porteño porque “sobre las 4881 denuncias realizadas por las ART, sólo se abrieron 119 de los casos, el 2,4 por ciento del total, y apenas se hicieron 71 acciones concretas” para tratar de normalizar la situación. El funcionario aseguró que, ante ese problema, la Superintendencia resolvió “hacer inspecciones en 50 de los casos considerados ‘muy graves’, porque se trata de edificios en los que se estaban realizando tareas de excavación y de demolición”, similares a los que provocaron el derrumbe en Bartolomé Mitre 1232. A partir de esa intervención se suspendieron las tareas en 15 de las primeras 22 obras inspeccionadas por personal de la dependencia nacional.

González Gaviola sostuvo que “en apenas tres días, entre el 9 y el 11 de noviembre, ocho inspectores visitaron 29 de esas 50 obras. Sólo se pudo hacer la inspección en 22 de ellas, dado que en siete de los casos la visita se hizo en un día lluvioso en el cual no había actividad en esos lugares. Como resultado de las inspecciones, en 15 de los casos (ver aparte) se decidió suspender los trabajos” porque las empresas a cargo “no tenían un programa de seguridad aprobado”. En una conferencia de prensa ofrecida en la sede del Ministerio de Trabajo, en Alem 650, González Gaviola explicó que el organismo a su cargo intervino porque “está facultado para hacerlo” por el convenio 81 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Ese convenio, que data de 1947, habilita a los inspectores de la autoridad laboral a tomar medidas para que “se eliminen los defectos observados” en las obras en construcción, en los casos en que “constituyan razonablemente un peligro para la salud o la seguridad de los trabajadores” de las obras en cuestión. Para justificar su intervención, el superintendente hizo también mención a la Ley 25.212, el llamado Pacto Federal, del año 1999, que faculta a los inspectores a disponer medidas “de aplicación inmediata en caso de peligro inminente para la salud, higiene o seguridad del trabajador”, incluyendo “la suspensión de tareas”.

“La inacción (del gobierno porteño) que se advierte respecto de las denuncias realizadas por las ART es importantísima”, aseguró González Gaviola. Ante una consulta sobre si entendía que hay “ineficiencia o desidia”, eludió darle una calificación. De todos modos consideró que “frente a esta falta de acción me niego a señalar como ‘accidente’ lo ocurrido en el edificio de Bartolomé Mitre 1232”, derrumbe que provocó la muerte de una persona. “Tanto la obra de Mitre como la de Jujuy 217, donde hoy (por ayer) hubo un escape de gas, tenían advertencias previas por parte de las ART de que no estaban trabajando como se debía”, respecto del cumplimiento de las medidas de seguridad.

Según el funcionario, frente a las irregularidades denunciadas por las ART, “la autoridad de trabajo local, en este caso el gobierno porteño, tiene que suspender las obras por incumplir la normativa vigente”. Si no lo hace, “la Ley Federal del Trabajo y el Convenio de la OIT nos permiten actuar, clausurando, cerrando o suspendiendo las obras hasta que la empresa cumpla la normativa, ante la existencia de un peligro grave e inminente para la salud de los trabajadores, para los vecinos o para los transeúntes que pasen por el lugar”, sostuvo González Gaviola.

El funcionario explicó que a través del sistema informático existente en la ciudad de Buenos Aires, “que puede compararse a los mejores del mundo”, es muy fácil acceder a la información sobre la existencia de falencias en las obras en construcción. De ese modo, la Superintendencia comprobó que “hay actualmente 833 obras con denuncias por falta de plan de seguridad” (se entregó la lista completa). De ese total “hay 50 consideradas de mayor riesgo, porque están en período de excavación o demolición”. Hasta ahora se inspeccionaron 22 y las 28 restantes serán visitadas en los próximos cinco días hábiles. “Quince de las obras visitadas hasta ahora tenían irregularidades graves, lo que obligó a suspender los trabajos”, precisó González Gaviola.

“Si el aviso de obra y el plan de seguridad no están aprobados, la obra no debe comenzar y las transgresiones a esta normativa deben ser sancionadas en forma enérgica”, explicó el funcionario. El superintendente de Riesgos de Trabajo estimó que hay unas 17 mil obras en marcha en la Ciudad, en lo que va del año, de las cuales están registradas 10.697. El nivel de incumplimiento de las normas es muy alto, de acuerdo con las cifras dadas a conocer en el sentido de que las ART denuncian, por año, casi 260 mil casos de irregularidades de distinta gravedad.

De julio a octubre se constataron 4881 incumplimientos sobre el total de 10.697 casos registrados en forma oficial. González Gaviola cuestionó que el gobierno porteño haya analizado sólo 119 casos y actuado en apenas 71, cuando la Superintendencia “en apenas tres días, con ocho inspectores, hizo 22 inspecciones y concurrió a otros siete lugares, sin poder hacerlo por problemas meteorológicos”. Agregó, en ese sentido, que el Gobierno de la Ciudad tiene “más personal” en ese rubro y “recibe el aporte de 20 inspectores cuyos sueldos los paga esta superintendencia”.

Otra de las críticas fue que el gobierno de Mauricio Macri “todavía no se ha sumado, pese a que ha sido invitado en varias ocasiones, al grupo que conforman la Superintendencia, la Unión de las ART, la Cámara de la Construcción y la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), con quienes nos reunimos en forma periódica para analizar los problemas relacionados con el control de las obras”. En la reunión de prensa de ayer estuvo presente el secretario adjunto de la Uocra, Rubén Pronoti, quien sumó sus críticas al macrismo y recordó que muchas de las denuncias

Vení al festejar la militancia peronista

martes, 8 de noviembre de 2011

¡Peligro Macri Jefe de Gobierno!


La política edilicia descontrolada en la Ciudad de Buenos Aires llevada adelante por el gobierno de Mauricio Macri se muestra nuevamente con su peor cara: matando gente por derrumbes.


El grado de irresponsabilidad y cinismo que presentan la autoridades políticas de la Ciudad pone a toda la ciudadanía en una situación de desprotección y abandono. Tanto Rodríguez Larreta como Macri no han asumido el rol que su investidura política les exige para tal caso. En los esfuerzos para zafar de las responsabilidades políticas y técnicas, no cuestionar la raíz del problema que es la construcción desenfrenada de edificios y torres, el desinterés cultural por el patrimonio arquitectónico y paisajístico de la ciudad y la manipulación política de los vecinos, el gobierno de Macri encuentra en las corporaciones multimedia ticas sus mejores aliados. Los vecinos víctimas del derrumbe de la calle Mitre al 1200 han quedado en la calle y sin una asistencia rápida y realmente reparatoria. Mientras tanto, los medios de comunicación parecen dispuestos a no apuntar contra el recién reelecto jefe de gobierno otorgándole un peligroso "perdonavidas" postelectoral.

Juan J. Olivera

sábado, 5 de noviembre de 2011

No pudo salvar el tercer millón

  

LA INSOLITA PROTESTA DE SUSANA GIMENEZ, QUE YA COMPRO 2,6 MILLONES DE DOLARES


Por Cristian Carrillo

La compraventa de divisas exhibió ayer un mayor grado de fluidez, aunque entre las escasas operaciones invalidadas por el sistema informático de la AFIP cobró notoriedad mediática el rechazo de la solicitud de Susana Giménez para la compra de dólares. “Tengo mi contrato en blanco, pago los impuestos e hice la prueba y no me dejaron”, se quejó indignada la diva en su programa televisivo. La consulta la realizaron sus contadores, según se encargó luego de aclarar, y el sistema de control y fiscalización le habría rechazado la operación por “inconsistente”. No obstante, la práctica de comprar dólares para la “Su” no parece un problema. La estrella tiene declarado ante la AFIP un ingreso anual de 50.000 pesos –unos 3850 pesos mensuales, calculando los dos medio aguinaldos– y en lo que va del año ya adquirió un volumen de divisas equivalente a once millones de pesos (unos 2.600.000 dólares, al tipo de cambio promedio).

La consulta habría sido el martes pasado, el segundo día de la puesta en marcha del nuevo sistema. “Si querían que la gente no comprara dólares, ahora comprarán el triple”, expresó desafiante la conductora de Salven el Millón (de pesos), para luego reiterar el latiguillo: “¡Es una barbaridad!”.

La estrella televisiva, conocida por sus contratos millonarios y también por verse implicada en la compra de autos de lujo con franquicia para discapacitados, fue rechazada por el sistema de la AFIP por no contar con los fondos suficientes para la operación, cuyo monto no fue dado a conocer. No parece haber sido un error. En realidad, los ingresos verdaderos de la diva, más allá de los 50.000 pesos declarados a su nombre, figuran en una sociedad de responsabilidad limitada formada con su hija, de la que Susana Giménez es dueña del 90 por ciento del paquete. Si quien intentaba comprar los dólares hubiese sido la S.R.L. no se hubiera producido el rechazo. La otra alternativa posible era –y es– una presentación ante la AFIP, declarando que la S.R.L. le hizo un adelanto de ganancias, lo que le permitiría a ella registrar los ingresos correspondientes a los dólares que pretendía comprar.

Independientemente de este caso anecdótico, el mecanismo de compraventa de divisas se va aceitando, lo que pudo verificarse ayer en el bajo porcentaje de rechazos del sistema y las operaciones concretadas por hasta 500 mil dólares en varias casas de cambio y bancos de la city. Si bien continúa siendo elevado el número de curiosos que visita la base de datos de la AFIP, se exhibió una importante merma en las consultas. Según el ente recaudador, el porcentaje de operaciones inválidas se redujo a un 1,6 por ciento, mientras que para los bancos privados consultados el guarismo orilló el 20 por ciento.

De acuerdo con los datos relevados por la AFIP, en la rueda se realizaron consultas por 23.302 operaciones para la compra de moneda extranjera, de las cuales el sistema sólo rechazó 376 solicitudes. “Está aumentando la negociación, pero eso no implica que haya una mayor demanda”, señaló a Página/12 un operador de la city. También se extienden las exenciones, por ejemplo para viaje y turismo y para pensiones cobradas desde el exterior.

En el segmento mayorista el mercado también estuvo equilibrado y el volumen de negocios volvió a ser reducido: se operaron unos 300 millones de dólares. La cotización del billete verde continuó anclada al público en 4,27 pesos. El Banco Central concluyó la jornada con una intervención neutra y el stock de reservas se ubicó en 47.414 millones de dólares, diez millones menos que en la víspera por el pago de compromisos con organismos internacionales. Para los próximos días, desde la autoridad monetaria prevén una mayor oferta por parte de los exportadores.