CRISTINA 2011

CRISTINA 2011
Menos mal que Macri tiene a la "señora de enfrente" que arregla todos los kilombos y lucha por todos los argentinos

martes, 29 de marzo de 2011

La Ciudad de Buenos Aires votará el 10 y el 31 de julio



MACRI LANZO SU CAMPAÑA EXHORTANDO A LA OPOSICION A UNIRSE CONTRA EL MODELO VIGENTE


El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, convocó a sus aliados políticos a “desprenderse de las pequeñas miserias” para conformar un espacio común para enfrentar al oficialismo a nivel nacional, y adelantó que le pedirá a la Legislatura la unificación de las elecciones locales con las de las Comunas. Durante su virtual lanzamiento como precandidato presidencial, consideró que el actual es “el peor momento de nuestra democracia desde 1983”.

“Convoco a toda la oposición a encontrar un espacio común" y a “desprenderse de las pequeñas miserias”, enfatizó Macri, en lo que fue un virtual lanzamiento nacional de su candidatura luego de que ayer ratificara su pretensión por competir por la Presidencia de la Nación y no por su reelección en el ámbito porteño.

Según el funcionario, las fechas fijadas para los próximos comicios porteños -el 10 y 31 de julio, un mes antes de las que se habían especulado- “respetan el espíritu de la Ciudad, que es generar un espacio separado, diferente“ de los procesos electorales de autoridades nacionales.

Asimismo, adelantó que pedirá a tanto a los legisladores del oficialismo como de la oposición “que se reúnan y traten de simplificar el calendario", unificando las elecciones de comunas con las de jefe y vicejefe de gobierno a fin de “simplificarle la vida a la gente, no generar gastos innecesarios” y “dar un ejemplo de pragmatismo y eficiencia”.

El anuncio que tuvo lugar en la sede del Ejecutivo porteño tuvo una introducción en la que trató de fundamentar por qué “estamos viviendo el peor momento de nuestra democracia” en el marco de una “cultura de la intolerancia y la prepotencia”.

En ese preludio, Macri, en tono de candidato a presidente, expresó su “enorme preocupación” por el bloqueo de trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses que imposibilitó la salida de Clarín, “impidiendo la libertad de prensa”. Este hecho, según Macri, ocurrió ante “el espantoso silencio del Gobierno nacional”.

El jefe de Gobierno fustigó, además, a los medios estatales de comunicación, que, manifestó, “son utilizados para hacer campaña proselitista a favor del oficialismo en forma grotesca”, además de servir para “agredir y descalificar a periodistas y políticos” que critican al Gobierno.

Hugo Chávez, el recuerdo de Kirchner


Somos la gloriosa JP del Cristina, de Chávez y de Fidel

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien llegó a la Argentina a primera hora de hoy, expresó un cálido recuerdo del ex presidente argentino Néstor Kirchner. "Siempre lo recuerdo y lo voy a recordar aquí en Buenos Aires", dijo el visitante al pie de la escalerilla del avión, en el aeroparque "Jorge Newbery".

"Recuerdo a Néstor, a la juventud argentina que ahora resucitó. !Qué maravilla! !Y la resucitó Néstor!" exclamó. Chávez evocó el multitudinario sepelio del exmandatario en el que dio sus condolencias a su viuda y sucesora, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

"Lo vimos acá. Nunca olvidaré yo las lágrimas, los gritos y los llantos de los jóvenes...Por siempre Néstor, fuerza Cristina. Ya Fidel Castro me lo había dicho, cuando vino invitado por Néstor al Mercosur. Fidel me invitó a la casa donde creció el Che Guevara en Alta Gracia, Córdoba. La noche anterior fuimos a la Universidad de Córdoba y Fidel me decía, llegando al lugar, 'mira, Chávez, date cuenta: la mayoría son jóvenes, una nueva generación de jóvenes que se está levantando aquí'", rememoró.

El presidente venezolano también se refirió elogiosamente a su colega argentina. "Tienen una Presidenta -dijo- que es defensora a ultranza de los derechos humanos, de libertad de expresión, de prensa, de pensamiento, como lo fue Néstor Kirchner. Eso no ocurría aquí antes, cuando gobernaba el neoliberalismo", afirmó.

lunes, 28 de marzo de 2011

HUGO CHAVEZ LLEGA MAÑANA Y SERA PREMIADO EN LA UNIVERSIDAD DE LA PLATA


“Dar la palabra a los sin voz”

La decana de la Facultad de Periodismo de la UNLP, Florencia Saintout, explica que el presidente de Venezuela será distinguido a propuesta de los estudiantes por su apoyo a la comunicación popular y por la experiencia de Telesur.

La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata entregará mañana al presidente Hugo Chávez el premio Rodolfo Walsh en la categoría “Presidente Latinoamericano por la Comunicación Popular”. Funda la distinción al venezolano en “su compromiso incuestionable y auténtico en afianzar la libertad de los pueblos, consolidar la unidad latinoamericana, defender los derechos humanos y ser consecuente con la verdad y los valores democráticos”. “El proceso que encabeza Chávez desnaturalizó la idea de que sólo unos pocos, los dueños de las empresas de comunicación, deben tener la posibilidad de expresarse. Apuntamos a profundizar esa desnaturalización y pensamos que es uno de los roles centrales que debe cumplir la universidad”, explica Florencia Saintout, decana de la Facultad de Periodismo, a la que ingresaron este año 1200 estudiantes.

–¿La categoría se creó especialmente para Chávez?

–Sí, el premio se entregó a diversas personalidades de la cultura y la comunicación, hace dos años a Evo Morales y este año decidimos formalizar esta idea de “presidentes latinoamericanos por la comunicación popular” con la idea de que sea más de uno, algo que el contexto latinoamericano permite. Hay una región comprometida con un debate en torno del estatuto de la comunicación, que durante mucho tiempo no se discutió: comunicación equivalía a medios empresariales y punto. Si bien siempre se resistió esa idea, estamos en un momento histórico porque el tema forma parte de las agendas estatales y de gobierno.

–¿Cómo surgió la idea?

–La propuesta fue del centro de estudiantes. La facultad la tomó e iniciamos las gestiones. El premio tenía que ver al comienzo con valorizar la experiencia de Telesur, una propuesta de Chávez para pensar un proyecto interestatal desde América Latina, con información propia para los latinoamericanos y el mundo. Nos parecía que carreras como la nuestra debían señalarlo, sobre todo en el marco de una discusión que atravesaba las fronteras venezolanas, en la cual se atacaba tanto a ese proceso.

–¿Qué se premia concretamente en el caso de Chávez?

–Se premia su preocupación y compromiso con el derecho a la comunicación de aquellos que no lo han tenido históricamente, de quienes han sido postergados en el goce del derecho a la palabra.

–¿Cuál es la visión sobre la libertad de expresión en Venezuela?

–Cuando se discute libertad de expresión, o se dice que se discute, por lo general se están enmascarando otras cuestiones relacionadas con la libertad de empresa. El proceso que encabeza Chávez desnaturalizó la idea de que sólo unos pocos, los dueños de las empresas de comunicación, deben tener la posibilidad de expresarse. Esto trae aparejados muchos debates, ponerlo en discusión no significa cuestionar la libertad de expresión. En Venezuela la mayor parte de los medios siguen en manos privadas.

–Venezuela tiene varias denuncias en el sistema interamericano y es cuestionada por ejemplo por endurecer las penas para los delitos de calumnias e injurias, que en la Argentina están despenalizados.

–La Comisión Interamericana ha hecho sugerencias que suponemos se estarán tomando en cuenta. La Argentina está en otro lugar, hay que comprender la complejidad de la situación venezolana y no para no opinar, por supuesto. Hay una tremenda polarización y muchas de las voces que denuncian censura o persecución son las mismas que apoyaron el golpe de Estado y ahora tienen enfrente a un gobierno comprometido con la comunicación popular, con dar la palabra a los sin voz. Seguramente hay cuestiones a mejorar, pero respetando siempre un principio que tiene que ver con la responsabilidad social de los medios. Eso es tremendamente positivo.

–¿Qué expectativa genera la visita?

–Es muy importante poder recibir a un presidente elegido por amplias mayorías, democráticamente, y que venga no sólo a recibir un premio sino a hablar con los estudiantes. Lo planteamos como un acto abierto a la comunidad y a las diferentes expresiones del movimiento estudiantil. Nos parece importantísimo, desde una universidad que recibe cada año a miles de estudiantes, poder hablar de la política de comunicación en Venezuela. Y hay mucho entusiasmo en el movimiento estudiantil, que tiene cada día más estudiantes comprometidos con alguna práctica militante. El paisaje de las universidades está cambiando muchísimo.

sábado, 26 de marzo de 2011

El Tribunal Electoral anuló una mesa y el FpV reclamó que se abran todas las urnas


Página/12. El Tribunal Electoral Provincial (TEP) del Chubut confirmó la nulidad de la mesa
174, de Puerto Madryn, donde el domingo pasado votaron 269 electores.



El candidato a gobernador por el Frente para la Victoria (FPV), Carlos Eliceche, aseguró hoy que el escrutinio oficial le otorga "un resultado de 1.165 votos a favor". La precisión fue comunicada horas después de que el Tribunal Electoral de Chubut (TECH) anulara una mesa de Puerto Madryn. Por este motivo, el Frente para la Victoria (FpV) reclamó que se convoque a elecciones complementarias en todas las categorías de candidatos de todos los partidos políticos. Además, Eliceche ratificó la solicitud de que “se revea la medida que está aplicando el Tribunal para el escrutinio definitivo de los votos, y se acceda a la posibilidad de abrir todas y cada una de las urnas y hacer en ellas el conteo de voto por voto”.

El pedido del recuento general pretende darle un giro a la decisión del TECH, que había dispuesto que se sigan abriendo sólo las urnas con denuncias de irregularidades, y no todas. Eliceche añadió que el FpV obtiene “hasta el momento entre las ciudades de Trelew, Rawson y Puerto Madryn, un resultado favorable de 1.165 votos en el escrutinio definitivo”.

Esta tarde, uno de los apoderados de esa fuerza política anunció que realizó una reserva legal para apelar los resultados electorales ante la Corte Suprema de la Nación, en caso de no obtener respuestas favorables en la provincia, y que puede derivar en un pedido de nulidad de las elecciones del domingo pasado.

El Tribunal Electoral provincial confirmó la nulidad de la mesa 174, de Puerto Madryn, donde el domingo pasado votaron 269 electores. Y las autoridades del kirchnerismo le demandaron "que se abstenga de proclamar ningún candidato en ninguna categoría hasta tener resultado de esta elección complementaria o de todas las que se tengan que llevar a cabo a partir de otros reclamos que se tengan que presentar".

El anuncio de la presentación ante el máximo tribunal fue hecho por uno de los apoderados del FpV chubutense, Blas Meza Evans: "Para nosotros el ganador es Carlos Eliceche, pero la diferencia es tan exigua que pedimos la apertura de todas las urnas", dijo en conferencia de prensa Meza Evans. El candidato Eliceche, por su parte, dijo que quería "darle trasparencia y defender el voto de la gente" y aseguró que sus denuncias por aparentes irregularidades en los comicios "se están comprobando a medida que podemos abrir las urnas".

Las demandas se oyeron luego de que el tribunal electoral que anulara los sufragios emitidos en la mesa 174 de Puerto Madryn tomó su decisión por tres votos contra dos. En conferencia de prensa, el candidato del gobernador Mario Das Neves, del Peronismo Federal, Martín Buzzi, y su vice, Gustavo Mac Karthy, ratificaron que apelarán la medida, pedirán la apertura de la urna anulada y confirmaron su oposición a una elección complementaria como reclamó el Frente para la Victoria.

En esa mesa se emitieron 350 votos y, según el escrutinio provisorio, en el plano municipal resultó electo Ricardo Sastre del PJ Modelo Chubut, quien ganó los comicios por una diferencia de apenas 70 sufragios.

La anulación de la urna de Puerto Madryn podría revertir el resultado electoral en los comicios de intendente de esa localidad, donde por una diferencia de 70 votos se impuso el peronista disidente Ricardo Sastre sobre el kirchnerista Ricardo Lázaro.

Mac Karthy, actual intendente de Trelew, admitió que en el PJ "estamos preocupados" por el resultado que podría darse en esa mesa tras la anulación, y consideró como una "decisión liviana" la de anular la mesa. Buzzi, por su parte, anticipó que de confirmarse como gobernador de Chubut implementará "un sistema de voto electrónico" en la provincia para futuras elecciones.

Veinte años que transformaron el Cono Sur


 Página/12

Hoy se cumplen exactamente dos décadas de la firma del documento que dio origen al Mercosur. Los cancilleres de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay explican en esta nota exclusiva para Página/12 la importancia e implicancias del bloque regional.

Por Héctor Timerman *,Antonio de Aguiar Patriota **,Jorge Lara Castro *** y Luis Almagro ****

Hace exactamente veinte años, el 26 de marzo de 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaban el Tratado de Asunción, instrumento fundador del Mercosur. La creación del Mercosur siguió la tendencia de formación de bloques regionales que caracterizaba la escena internacional a inicios de la década de 1990. Constituyó parte importante de una respuesta al desafío de encontrar nuevas formas de inserción de nuestras economías en el mundo.

Pero el proyecto consagrado en el Tratado de Asunción va, desde el origen, más allá de la dimensión económico-comercial, en sí misma muy relevante. Nuestros países vivían, en 1991, un doble reencuentro: con la democracia y con su propia vecindad. El Mercosur es también la expresión de ese reencuentro. Es la demostración de la capacidad conjunta de los cuatro países de sobreponer, a diferencia del pasado, una agenda compartida de valores e intereses comunes.

En los veinte años transcurridos desde la fundación del Mercosur, las relaciones entre nuestros países se transformaron profundamente. Consolidamos relaciones de confianza mutua, profundizamos nuestros canales de diálogo político y estrechamos nuestros lazos de cooperación en diferentes dominios. En el plano económico, los avances son particularmente elocuentes. En 1991, nuestro comercio sumaba U$S 4,5 mil millones. En 2010, el volumen de los intercambios se multiplicó diez veces, alcanzando U$S 45 mil millones. Se avanzó en temas sensibles como la eliminación del doble cobro del arancel externo común, el código aduanero común, disciplinas comerciales comunes, cuyos acuerdos en otras épocas parecían muy lejanos, lo que estimula hoy a encarar con gran confianza nuevos desafíos, como son la integración productiva, la integración energética, el libre tránsito, la superación de las asimetrías y la evolución permanente de la institucionalidad.

Ese dinamismo y el creciente entrelazamiento de las economías del bloque nos volvieron más fuertes, como lo demostró nuestra capacidad de reaccionar a la crisis económica internacional desencadenada en 2008. El año pasado, los países del Mercosur crecieron, en promedio, más del 8 por ciento.

En dos décadas, marchamos hacia un sistema en que los países del Sur ganan mayor relevancia. Y con eso, se refuerza la importancia del Mercosur como instrumento para la construcción de un futuro de creciente prosperidad para nuestra región.

Así como en 1991, necesitamos repensar hoy nuestro lugar en el nuevo contexto internacional. Tenemos todas las condiciones para enfrentar ese desafío con optimismo. El Mercosur –como el conjunto de América del Sur– es un espacio de paz y democracia. Es una potencia energética en expansión y corresponde al territorio agrícola más productivo del mundo. Engloba un mercado consumidor significativamente ampliado por políticas consistentes de inclusión social. Atrae el creciente interés de socios extrarregionales, como lo demuestra la participación, en la Cumbre de Foz de Iguazú, en diciembre de 2010, de altos representantes de socios geográficamente distantes como Australia, Emiratos Arabes Unidos, Turquía, Palestina, Siria y Nueva Zelanda.

Diversas iniciativas que se están tomando en el bloque han servido al imperativo de implementar la agenda ciudadana priorizada por nuestros países. Estamos determinados a caminar hacia un verdadero estatuto de la ciudadanía del Mercosur, que consolide y dé visibilidad a los cambios graduales, aunque profundos, que ya vienen sucediendo en la vida de muchos de nuestros ciudadanos.

Turistas que viajan por América del Sur sin el pasaporte; personas que obtienen con facilidad residencia permanente en otro país del Mercosur; personas que viven en el otro lado de las fronteras y unifican sus cómputos de jubilación; estudiantes y docentes que transitan entre escuelas y universidades de los cuatro países: para éstos, ya es perceptible la diferencia que hace el Mercosur.

Se trata de progresos con grandes consecuencias. Cuando las sociedades se apoderan de una idea –la idea de la integración– ella gana vida propia, trasciende la voluntad de uno u otro gobierno y se vuelve irreversible.

De esa forma, al cumplir veinte años, nuestro proceso de integración alcanza un nivel más elevado de madurez.

Ejemplo contundente de esa madurez es el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), que tiene hoy casi U$S mil millones, dirigido a reducir diferencias de desarrollo entre los socios. Los recursos del Focem están construyendo estradas, líneas de transmisión y redes de saneamiento básico. Están reformando escuelas y construyendo moradas. Ayudarán a pequeñas y medianas empresas a aprovechar las oportunidades traídas por la integración. Contribuirán a reducir asimetrías que, en el límite, nos debilitan a todos.

El Mercosur trajo una nueva visión de nuestros países respecto de sí mismos y de su inserción en el mundo. Ya podemos hablar de una “generación Mercosur”, que sabe que el desarrollo de cada socio es inseparable del desarrollo de los demás. Sea por el intercambio continuo de experiencias, sea por la definición de políticas de alcance regional, el Mercosur ha servido para tejer una tela de solidaridad abarcando diversos ámbitos de nuestras sociedades.

Debemos seguir perfeccionando el Mercosur, a partir de la comprensión de aquello que tiene de singular. Aprovechemos la fecha, por lo tanto, para reflexionar respecto del sólido patrimonio acumulado a lo largo de ese proceso. Patrimonio sobre el cual cabe continuar trabajando, en nombre de sociedades cada vez más democráticas, prósperas y justas.

* Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina.

** Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.

*** Ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay.

**** Ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay.

martes, 22 de marzo de 2011

Si incluimos a todos vamos a vivir mejor


Por Juan Cabandié *

Los acontecimientos vividos durante las últimas semanas de diciembre, con la ocupación del Parque Indoamericano, y la toma de las 204 viviendas de Parque Avellaneda, semanas atrás, sirven para una reflexión más profunda, que pueda abordar la coyuntura, pero también plantea una visión de la ciudad donde una parte importante de los porteños –me atrevería a decir la mayoría– soñamos, pensamos y deseamos.

La ocupación del predio señala lo que falta por hacer, señala un horizonte, pero, también, que hemos logrado subir el piso de las demandas de los sectores populares: en 2002, los reclamos sociales tenían que ver con la comida y el empleo; en 2010, ciudadanos con trabajo y familias estables solicitan viviendas de mayor calidad.

Ante esta situación irresuelta, Macri apela a la xenofobia, el racismo y los palazos, con un discurso que expresa una variante menemista pero radicalizada. A tono con el propio brigadier Cacciatore, que diseñó e implementó una ciudad excluyente, impidiendo el desarrollo del transporte público para los trabajadores, rellenando con escombros las playas del Río de la Plata, donde miles de personas se bañaban los fines de semana y destruyendo el Banco Ciudad para beneficio de amigos, de la curia y miembros de la fuerzas armadas. Macri, reproduciendo el modelo del intendente de la dictadura, clausuró la ampliación de los subtes, descapitalizó el Banco Ciudad, otorga millones de pesos a la iglesia a través de sus escuelas, discrimina a la población de las villas y subejecuta el presupuesto para la construcción de viviendas.

A lo largo de 2010, el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) sólo ejecutó su presupuesto en un 44,5 por ciento, como si la ciudad no tuviera problemas en este rubro. Y no sólo eso: si comparamos los datos de ejecución a lo largo de los últimos tres años, nos damos cuenta de que, para la administración PRO, la vivienda está lejos de ser una prioridad. Los datos de ejecución (81,87 por ciento en 2008; 56,75 en 2009 y 44,59 en 2010) grafican claramente que la gestión empeora cada año.

Durante este ciclo político, los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner han construido más viviendas que ningún otro en la historia: 550 mil soluciones habitacionales, 250 mil en ejecución. En lo que respecta a la ciudad, en 2010 la Nación aportó 460 millones de pesos para la construcción de viviendas.

Una ciudad solidaria, amigable con los migrantes, inclusiva y multicultural sería la mejor manera de que los porteños vivamos mejor. Sin muros que excluyan a ciertos sectores, porque de esa manera no alcanzarían los ladrillos para construirlos. Aunque de todas maneras, para hacer ladrillos y muros se necesitan trabajadores que los hagan.

Además, si apostamos a un gobierno de la ciudad que cree riquezas y apueste al crecimiento, en vez de la exclusión y la marginalidad, la ciudad va necesitar de la labor de ciudadanos del interior, de países hermanos y de la misma ciudad que tengan vocación por el trabajo, la creatividad y la inclusión social, económica y cultural.

Nuestro país se hizo con los pueblos originarios y también con inmigración de clases sociales de países que en ese momento estaban muy mal. Existen dos modelos para tratar la inmigración: el de Macri, parecido al de Cacciatore, intendente del ’76 al ’82, y el de muchas ciudades del mundo donde existe respeto, tolerancia, asimilación, aprendizaje, enriquecimiento. Argentina necesita tener una ciudad capital que crezca a la par de la Nación, sin xenofobia, sin discriminación, con un Estado intervencionista, regulador y popular. Necesitamos una ciudad abierta al interior y al exterior de nuestro país, creadora de riquezas, de valor agregado a la producción, de conocimiento, de creatividad e innovación. No se trata de una postura humanista en sí (que defendemos), sino, además, de un modelo económico y cultural que nos permita vivir mejor, dejar una ciudad mejor para nuestros hijos y ser parte de una sociedad solidaria.

La política de Macri no es sólo repudiable desde un punto de vista ético, no es solamente ineficiente. También es profundamente estúpida, porque apelando a la racionalidad vamos a entender que si incluimos a todos vamos a vivir mejor.

* Legislador porteño.

jueves, 17 de marzo de 2011

Huracán, el 11 de marzo, los jóvenes y la historia




Por Ricardo Forster


1

Cada época tiene la facultad de resignificar el pasado, de convocarlo y de hacer algo con él. Nada de lo que quedó a nuestras espaldas permanece intocado cuando, bajo las circunstancias propias del presente, es puesto nuevamente en el centro de la escena. Eso ocurrió con imponente potencia durante los festejos del Bicentenario, no sólo porque una multitud rompió en mil pedazos los augurios de la corporación mediática que prometían una conmemoración famélica atravesada por la indiferencia popular, sino también porque lo que sucedió en esa ocasión memorable fue la emergencia de otro relato de la historia nacional, un relato que obligó, a los distintos actores de la vida contemporánea, a debatir lo que parecía ser un expediente cerrado.

Por esos misterios que conforman la intimidad de las sociedades lo que dejó el Bicentenario fue no sólo la posibilidad de conocer otra memoria del ayer argentino sino, también, rompió, en el debate político actual, la hegemonía de los sectores dominantes y de sus voceros mediáticos. Simplemente se liberaron otras posibilidades de interpretación y se puso en evidencia que la historia siempre es un territorio de disputas y querellas que estallan en el presente para resignificar lo acontecido. Y lo notable de esas jornadas inolvidables de mayo de 2010 fue que se juntaron las multitudes que se derramaron sobre el centro de una Buenos Aires sorprendida y festiva con otra escritura, tenue y casi invisible hasta ahora, que encontró su camino hacia la superficie. Ese encuentro fue posible porque algo insólito se inauguró en otro mayo, pero de 2003, cuando Néstor Kirchner llegó inesperadamente a la presidencia y quebró la inercia de un país en decadencia y olvidado de lo mejor de su propia historia.

Algo semejante, aunque bajo otras condiciones y características, ha sucedido el 11 de marzo en la cancha de Huracán cuando decenas de miles de hombres y mujeres de distintas edades y condición social se reunieron para enlazar, en un giro no menos interesante y sorprendente, lo acontecido 38 años atrás en otra Argentina con lo que hoy nos interpela de una realidad apasionante en la que nada parece permanecer indiferente a lo que viene movilizando el kirchnerismo.

Poco y nada tienen en común el 11 de marzo de 1973 cuando triunfó la fórmula Cámpora-Solano Lima rompiendo 18 años de proscripción del peronismo, con la convocatoria realizada por la Corriente Nacional de la Militancia que reúne a un amplio espectro no sólo del peronismo sino de otros sectores afines al gobierno de Cristina Fernández. Poco tienen que ver aquellos jóvenes de los setenta que portaban sueños revolucionarios además de haber sido el núcleo militante que luchó, junto con una parte importante de la clase trabajadora, para que Perón regresara a su patria del exilio madrileño, con estos jóvenes del siglo XXI que han amanecido insospechadamente a la política rompiendo la inercia de la falta de participación y del predominio del hiperindividualismo propio del capitalismo posmoderno que infectó nuestras sociedades en las últimas décadas. Dos experiencias históricas muy distintas que, sin embargo, confluyeron en esta extraña cita que el presente argentino realizó en la cancha de Huracán o que, sería mejor decir, se viene gestando desde el conflicto de la 125 y se multiplicó exponencialmente durante los días de la despedida popular a Néstor Kirchner.

Dos épocas que se entrelazan pero no desde una perspectiva melancólica, esa que sólo manifiesta la tristeza por un pasado irrecuperable o que permanece paralizada ante lo insuperable de lo que quedó a nuestras espaldas como expresión de lo que ya no podremos llegar a ser. Nada de ese espíritu de museo atravesó el acto de Huracán, tampoco los jóvenes que llegaron de a miles lo hacían vestidos con las ropas prestadas y gastadas de otros jóvenes y tratando de imitarlos como si estuviéramos en un teatro en el que sólo se representan escenas de un pasado clausurado e infinitamente distante de nuestra actualidad. Ellos, los que se sintieron interpelados por Kirchner, saben perfectamente que están viviendo su propia experiencia y que las tramas de un país no se repiten sino que ofrecen, siempre, nuevas y cambiantes realidades. Pero también saben que existen hilos secretos, a veces delgadísimos y con posibilidades de cortarse, entre las generaciones; hilos que reaparecen cuando menos se espera que suceda y que se entrelazan con los otros hilos de la historia, esos que desde el presente reconfiguran con audacia lo acontecido en el pasado. Estos jóvenes se encontraron, en una cita inusual, con aquellos otros jóvenes que atravesaron con fervor y con horror otro tiempo argentino; y lo hicieron asumiendo el riesgo de caer en el anacronismo o en la nostalgia sacralizadora pero dispuestos a habilitar un presente signado por sus propios e intransferibles desafíos.

La Argentina del 2011 poco y nada tiene que ver con ese otro país de 1973. Nos separan los años cruentos, vergonzosos y miserables dominados por los perros de la noche dictatorial. Pero también se ha transformado radicalmente la relación de las actuales generaciones con la democracia invirtiendo los términos de aquella otra época en la que poco y nada del espíritu democrático parecía vivir en el interior de una sociedad que había conocido la malsana reiteración de proscripciones, golpes militares, gobiernos civiles débiles y, finalmente, una dictadura criminal como nunca antes se había conocido. Una generación, la del setenta, ilusionada con transformar el mundo y sacudida por las irradiaciones de la Revolución Cubana, la epopeya del Che y los grandes movimientos de liberación nacional que venían convulsionando al Tercer Mundo; una generación atravesada por la gramática de lo absoluto que no pudo torcer el rumbo de una tragedia anunciada y que creyó que podía tocar el cielo con las manos. Otra generación, la actual, construida su experiencia de retazos y de novedades pero habitada por la permanencia, inédita, de una democracia que, más allá de crisis y dificultades, sigue escribiendo sobre el cuerpo social una historia que parece haber alcanzado una madurez que ya nadie discute. Una generación que está necesitada de encontrar su propio lenguaje pero que también busca reconstruir los hilos que la unen con las antiguas experiencias. Delicado equilibrio entre las escrituras del ayer y las páginas de un presente que van delineando su propia interpretación.

Los jóvenes que caminaron hacia Huracán saben que son herederos de otros jóvenes; saben que llevan en sus mochilas sueños y mandatos, utopías y derrotas. Pero también saben que se enfrentan a sus propios desafíos y que es necesario, en la vida, caminar ligero de peso. Saben, o intuyen, que un puente frágil pero indispensable se ha construido entre el 11 de marzo de 1973 y el 11 de marzo de 2011, pero también saben que cada paso que se da nos aleja del pasado abriendo el horizonte de otra realidad. Saben que es bueno recoger las experiencias del ayer, que es indispensable dialogar con los relatos de otras generaciones, y saben, a su vez, que cada generación vuelve a inventarse a sí misma asumiendo sus riesgos y dándole forma a sus sueños. Allí, en ese movimiento hacia atrás y hacia adelante, se expresa la dialéctica de la historia, esos momentos únicos e intransferibles en los que lo invisible vuelve a hacerse visible y donde lo olvidado es nuevamente recordado. El poder corporativo, los cultores de la dominación, como siempre, se desesperan cuando estos “milagros” se hacen presentes en la vida de nuestro país. Algo de eso viene sucediendo entre nosotros y, en Huracán, con miles de voces cantando lo propio de esta época, nuevamente se dieron cita las multitudes que hacen la historia.

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En Huracán se reescribió, bajo las demandas y las condiciones de nuestra actualidad, la significación del 11 de marzo de 1973. Se hizo de esa fecha-acontecimiento ya no un recuerdo de un pasado mítico añorado por quienes se sienten huérfanos de sus irradiaciones, sino que se abrió paso una reapropiación inesperada y de nuevo estilo que los jóvenes de hoy parecen querer hacer con aquellos momentos del pasado que vuelven a cobrar un sentido que parecía extraviado en la noche de la historia. Como un salto de tigre, si vale la metáfora utilizada por Walter Benjamin en sus Tesis de Filosofía de la Historia, el presente trae a su conflictiva realidad aquello que se guardaba en la memoria y lo coloca en una nueva dimensión. Extrañas parábolas que se producen en el interior de una sociedad que no ha perdido sus vínculos con el pasado y que, al volver a citarlo, hace saltar los goznes de aquellas puertas que parecían cerradas para siempre.

Algo de eso, y salvando las distancias, aconteció el último viernes en la cancha de Huracán, algo de las reescrituras que guarda en su interior la vida social, política y cultural argentina y que apuntan, a lo que con extraña justeza y algo de incredulidad, señalara Beatriz Sarlo cuando, en un artículo reciente, destacó el avance de “la hegemonía cultural del kirchnerismo”. Giro de época que sorprende tanto a la derecha como a ciertos sectores del progresismo (de esos que proliferaron a partir del conflicto de la 125 y que se cansaron de hablar de “la impostura kirchnerista”) que, después de las elecciones de Catamarca, no pueden dejar de reconocer que ese cadáver que creyeron ver pasar por delante de sus casas se ha vuelto una fuerza interpeladora que amenaza con perpetuar sus ansias de transformación bajo la gramática de una escritura que recoge los hilos de tradiciones y experiencias supuestamente sepultadas pero amalgamándolas con las novedades propias de las generaciones actuales.

En Huracán se perfiló la confluencia de las múltiples y diversas fuerzas que hoy habitan el espacio kirchnerista. Allí estaban los movimientos sociales, una parte de los sindicatos, los jóvenes de La Cámpora y de otras agrupaciones, multitud de vecinos y vecinas que se acercaron sin encuadramiento al acto, rezagados de Entre Ríos que llegaron cuando se terminaba el discurso de la Presidenta pero que se sentían felices de estar ahí, militantes de fuerzas políticas aliadas y seguidores de Hugo Yasky en la CTA. Estuvo, claro, el peronismo con sus banderas y sus diversidades que hoy, de un modo mayoritario, van convergiendo alrededor del liderazgo de Cristina. Catamarca es, quizás, un claro ejemplo de esa convergencia que permitió arrojar casi a la marginalidad a los exponentes del neomenemismo federal.

Un acto que recogió la herencia de un acontecimiento que marcó a fuego a la generación del setenta y que no suele ser festejado ni recordado del mismo modo por el peronismo ortodoxo que ha preferido otros rituales y otras fechas emblemáticas a aquella que le recuerda el triunfo de “los infiltrados”. Eso, sin dudas, también marcó la convocatoria de Huracán pero la inscribió en un tiempo, el actual, que ve desde otras perspectivas lo que antes parecía un conflicto irreversible en el interior del propio peronismo. Cristina, asumiendo esto nuevo y antiguo que lleva el nombre de kirchnerismo, se encargó de afianzar la excepcionalidad de un presente en el que los jóvenes han regresado, bajo nuevas condiciones, al universo de la participación, la militancia y la política. Y allí, sin dudas, está el nombre de Kirchner como llave que les permite abrir la puerta giratoria que enlaza el pasado, el presente y el futuro. El desafío está planteado en una Argentina que no deja de sorprender allí donde el espacio público se ha convertido en el ámbito indispensable de todos los debates y donde la palabra “democracia” vuelve a reencontrarse con aquello que se había perdido cuando en nombre del propio peronismo y al amparo de la entrada del país al Primer Mundo y a la economía global de mercado se vaciaron sus mejores tradiciones. El acto de Huracán tejió, con los hilos de la memoria y la actualidad, aquello que el kirchnerismo viene desplegando desde el 2003 sorprendiendo a una sociedad que parecía extenuada y vaciada de sus esperanzas.