CRISTINA 2011

CRISTINA 2011
Menos mal que Macri tiene a la "señora de enfrente" que arregla todos los kilombos y lucha por todos los argentinos

jueves, 6 de enero de 2011

La índole de ciertos oficios, el trotskismo y sus desaciertos

Por Mario Toer *
Es de suponerse que el arte de la política implica, al menos, una cierta capacidad para obtener una creciente y apreciable audiencia en el escenario en el que se está inserto. Puede aceptarse que haya un cierto tiempo de gracia, dados los afanes de los rivales por desmerecer mi propio discurso. Pero pasados varios lustros, incluso contando con razonables estándares de libertades públicas, si quienes están dispuestos a reconocer lo atinado de mis propuestas en una compulsa electoral rondan el uno por ciento, casi siempre por debajo, algo inadecuado está ocurriendo. Como en otras dimensiones de la vida, se podría cambiar de oficio, pero si se persiste, la extrañeza tiene que ir en aumento.

Aunque ni los más avezados de los estudiantes de Ciencia Política puedan explicar sus diferencias, las sectas trotskistas que presumen de partidos rondan la decena, algunos menos minúsculas que otras. No puede ponerse en cuestión que en sus filas prima el rechazo por las injusticias que el modo de producir capitalista provoca y que es generosa su entrega, como lo evidencia la joven vida truncada de Mariano Ferreyra, alevosamente asesinado por matones de un pseudo sindicato. Tampoco que muchos tienen perseverancia para encontrar y acercarse a sectores postergados para estimular y liderar sus reclamos. Pero es más que evidente que semejante empeño no es suficiente para emerger en la escena política.

Y aquí viene lo más penoso. Para encontrar la atención tan esquiva, se llega a la desmesura. Desmesura que no tiene que ver con la índole de algunos hechos en particular. Calles, avenidas, vías, terrenos y edificios pueden ser ocupados y escenarios de una lucha cuando son ganados por multitudes, que es cuando incluso se cuenta con la comprensión y hasta el apoyo de las mayorías. Recuérdense si no escenas del 20 de diciembre o antes las del Cordobazo, para mencionar algunas insignes, como otras tantas que han jalonado numerosos capítulos en nuestra historia. Pero cuando la insistencia proviene de pequeños grupos o más aún cuando las víctimas están compuestas por legiones de trabajadores, sin que quepa la menor duda, quien gana es la derecha.

En general, el trotskismo, más allá de sus matices o algunas lúcidas rectificaciones, ha quedado pegado al marco conceptual de la Segunda Internacional, que se atenía a la fase del capitalismo que madurara en el siglo XIX, esperando que el crecimiento imparable de la clase obrera permitiera, con el peso de su número, ajustar las cuentas con la burguesía de su propio país. Comparten esa premisa con los reformistas, aunque pretendan otro final. No comprendieron las transformaciones del siglo XX, todas las implicancias del imperialismo y mucho menos la índole de los conflictos en las periferias. Su propuesta estratégica, sea en Noruega, Francia, Mozambique o Bolivia, será la misma: “frente obrero” o “frente de trabajadores”. Nunca pretendieron encontrar un enemigo principal o procurar la unidad del pueblo. Eso era para los “populistas”, deviniendo en tarea central “desnudarlos” para que no confundan a los trabajadores. Lo que aquí padece el kirchnerismo, lo sufren por igual Morales, Correa, Lula o Chávez.

Incluso, como no logran audiencias apreciables, buscan a los inconsecuentes en sus propias filas, para explicar las falencias. Se dividen y a volver a empezar. La intolerancia se conecta con la creencia que presume que la tierra prometida se alcanza por medio de la insurrección, de allí que quien supone ser el “estado mayor” verdadero debe poner límites a la democracia interna. Hay que cohesionar las filas desde el vamos. Y si por un accidente histórico se consigue algún concejal o diputado, habrá que estar alerta para expulsarlo a tiempo antes de que sea el curso por el que penetre la ideología parlamentarista. Luis Zamora ha sido elocuente para reseñar las performances de las sectas.

Recientemente, el corte de las vías en el Roca y las consecuencias que deparara nos enfrentan con esta pertinacia sorprendente. Los argumentos de que no son responsables de la ira de los trabajadores que querían regresar a sus casa resultan francamente asombrosos.

¿En virtud de qué lógica se puede sostener que las formas de lucha deben ser indiferentes a los daños y los sentimientos que provocan en el resto de los trabajadores?

En algunos medios estas propuestas venían gozando de cierta consideración, seguramente por su empeño por acompañar reclamos justos. Pero todo parece indicar que donde ya son más conocidos comienza el reflujo. Los resultados de las elecciones en los centros de estudiantes de Filosofía y Letras y Sociales, antiguos baluartes, así lo atestiguan. También la de los no docentes en esta última Facultad.

Pero el debate debe acrecentarse. La capacidad que poseen para nutrir los argumentos del macrismo en la ciudad o incluso incrementar la matrícula en universidades privadas no debe subestimarse. Aunque seamos justos, no son los únicos responsables en provocar divisiones en el seno del pueblo. Existe algo así como un trotskismo silvestre, menos elaborado, que también florece en nuestros días, y que a veces se suma a punteros y vivillos dispuestos a nutrirse de beneficios propios o que coquetean con los adláteres del PRO.

Pero detengámonos en quienes se presume más permeables al debate de ideas. Si estas prácticas sólo condujeran a profundizar su propia insignificancia, no merecería que nos ocupemos de ellos. El problema es que son los principales artífices del crecimiento de la derecha, incluso en sectores populares. Si no supiéramos que antiguas injusticias nutren su impaciencia, aquí y en cualquier parte, podríamos suponer que están concebidos por encargo. Por eso, más allá de la extrañeza que provocan, es necesario debatir y consolidar autoridad política allí donde se hagan presentes. Sin aprioris ni bravatas. Pero poniendo en evidencia a quién están sirviendo. Lo que también supone ajustar las cuentas con lo grotesco que perdura en muchos ámbitos y que a veces los hace aparecer verosímiles. De últimas, llegarán a su mínima expresión cuando quienes estén al frente de los reclamos sean quienes saben también dónde se encuentra el enemigo.



* Profesor de Política Latinoamericana. Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.


Juanjo:
Mario tiene razon. Además la universidad no se puede tomar como una fabrica de galletitas, el Estado, los estudiantes y profesores no son la patronal; y un conflicto gremial-sindical no funciona como una asamblea de Filo o de Sociales. Ciertas lógicas hacen de esta izquierda una burocracia que repite una ortodoxia ya impopular.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La Argentina incompleta

Por Horacio González *


Todos los pueblos han forjado un personaje picaresco, aprovechador y simpáticamente precario. Contrafigura del arquetipo culto, ese personaje venía de abajo, revestía forma popular y áspera sabiduría. Nos aliviaba del peso de la ley y de la solemnidad vacía. El viejo Vizcacha sirve de ejemplo mayor. Pero con los barrabravas omnipresentes, quizá se ha agotado el ciclo del pícaro argentino, que también era un ser doliente. ¿Qué comienza? ¿La era de personajes desprendidos del pueblo, de él surgidos, piedra en mano, cascoteando bolivianos, castigando paraguayos?

Todavía no tenemos nombre para ellos, por si estuvieran lamentablemente destinados a convertirse en representativos de una época, de un modo de ser. Es que no son señoritos, de aquellos que reclutaba Manuel Carlés, ni engominados tacuaristas, antes que a este grupo lo devorase también la espiral revolucionaria que provenía de antiguos textos nacionales. Son una parte ejecutora de algo que hay que desentrañar mejor. Escuchémoslos. Mientras embisten, hablan una reconocible lengua popular que hemos inventado entre todos.

Violentos de pacotilla, apretadores de morondanga, enjambre de voces por la radio, ensordecedor tejido de imprecaciones, son las milicias de estación. Corren airadamente frente a las cámaras, saben que la televisión tiene ese casillero a ser llenado. Torso desnudo, bermudas displicentes, barriguditos en sórdidas chancletas, se dan el lujo de ser fotografiados con pistolas de juguete, porque aunque no lo fueran, sólo por decirlo, este tiempo parece que se presenta como un juego. Pero cruel. Por fin llegó la hora de decirlo. ¿Habrá una suspensión cultural en la vida argentina regida por la cerrazón mental, el segregacionismo anidando en un lenguaje barrial, suburbano, como si hubiera una juglaresca racista para el piberío del barrio?

Escuchando a la señora de la casita de la esquina decir que si es así, entonces ella va a ocupar la Plaza Irlanda o el Parque Tres de Febrero, uno se siente un poco menos argentino. Viendo por televisión a esa chica de buen semblante, con anteojitos modernos y muy aplomada decir que ella se ve invadida, entonces uno se siente un poco menos argentino. En el trabajo, sube alguien al ascensor que hace saber que está harto de esos bolitas, parásitos, mientras que él... Y allí somos menos argentinos. Viajando en taxi, que es subirse a una embarazosa radio prendida, uno escucha que esa mamá vive a veinte dificultosas cuadras del subte, compró la casa con el esfuerzo de años y no puede tolerar a los recién llegados que lo quieren todo de arriba. Y entonces uno se siente también un poco menos argentino. Esa muchedumbre de voces, móviles y movileras, pueden mover los secretos profundos de una sociedad aturdida.

Digo “menos argentino” no porque sepamos qué cosa significaría serlo en un sentido completo, en un para siempre jamás. De alguna manera siempre se es “menos” respecto de algo que suponemos ser, porque lo que resta sin definir es la utopía sobre la cual siempre discutimos. Pero ahora toda una sociedad corre el riesgo de rellenar sin utopía posible ese segmento faltante –que es lo que nos hace libres– con un “discurso argentino”. Que está equivocado, y que algo o que mucho nos sustrae. Por fin se habría hallado el complemento, un sordo desdén hacia otros pueblos que habitan entre nosotros, que a veces se torna grito o disparo fatal de una oscura lucha armada. Y casi siempre, a través de un uso degradado del lenguaje nacional. Habla una mujer boliviana, ocupante de tierras. Voz nítida, gran empleo de términos inhabituales, serenidad en la expresión, conciencia de derechos, lo que casi siempre da una lengua rica y suave. Castellano atesorado en el ánfora de los pueblos. Habla un “vecino”. Voz tosca, amenazante, airada, vocablos tarambanas, el habla del jactancioso que al perder el control de sí, nos devuelve el espejo de nuestra propia lengua argentina corroída.

Tangos famosos hablaron de otra forma del tema. El “malevaje extrañao” era una convocatoria a dispensarnos mutuas disculpas porque disfrazábamos cierta ternura con una duelística de caballeros de los suburbios. Borges encumbró estos personajes y los hizo comentaristas eximios de un destino nacional. En sucesivas mutaciones que capítulos lúgubres de la historia argentina explican muy bien, el matasiete se hizo orillero, el orillero malevo, el malevo patovica, el patovica guardaespalda, el guardaespalda runfla, el runfla patotero, el patotero matón, el matón barrabrava, el barrabrava racista y el racista busca el centro del alma nacional para consumarla. Para estancar la Argentina.

Digo Argentina y se presenta de inmediato el inconveniente. Nunca vamos a cumplirla del todo porque es suma de pueblos en movimiento. Son pueblos nuevos, interrogados por pueblos originarios, pueblos originarios interrogados por el pueblo-nación. Y además: pueblos orientales de las primeras inmigraciones; pueblos orientales de las inmigraciones recientes; pueblos altiplanos; pueblos de los grandes ríos mesopotámicos hacia arriba (que dan nombres a países, provincias, ciudades y estados: Paraná, Paraguay, Uruguay); son pueblos que se mueven –porque siempre lo hicieron– en esta traslación de hombres y signos que es la nación argentina. Nunca llena, nunca terminada. Y está el pueblo-mundo: el gran concepto de Alberdi, que a pesar de tener una visión sesgada del dilema nacional del incesante fluir del pueblo, concibió claramente el hecho de que llevaba el nombre de Argentina una porción en movimiento de la humanidad renovada. No se puede perder eso justo ahora.

Preclaros escritos argentinos hablaron del pueblo del himno. Sabemos de qué se trata. Siempre hay un momento colectivo, generalmente ritual, ceremonioso o eufórico, donde se genera la gran ilusión comunitaria. Un acto escolar (la infancia), un gol de la Selección (la adolescencia), los discursos que ciertamente gustamos escuchar sobre historias compartidas (la madurez utópica). Pero ese ensalmo una vez concluido se dispersa en múltiples sentidos, cada uno de los cuales está obligado a reinterpretar los momentos de efusión compartida con una totalidad donde también subyace lo que no nos gusta. Siempre estamos llegando a algo nuevo en materia de lo popular, cargando el texto común y sabiendo que se abrirá inexorablemente hacia intereses particulares, clasistas o liberadores, que deberán desentrañar ese minuto de comunión, que en el plano litúrgico quizá tuvimos con los enemigos de toda emancipación.

En el reciente conflicto con los conglomerados agrarios, de ellos y sus batallones de publicistas emanaba la hipótesis de que había un pueblo digno, desinteresado y patriótico que llenaba la avenida Figueroa Alcorta sin choripán ni conchabos. Del otro lado, había un pueblo que se movía sin conciencia transparente, sin ideales ni buen aliento, sumergido en las vituallas que repartía el chofer del ómnibus que los depositaba en la plaza. Gran diferendo en el que había que demostrar que el “pueblo digno” era sostenido por un esqueleto permanente de envilecidos intereses de clase y el “pueblo oscuro” hacía latir en su seno, como siempre, con los matices que brinda la historia nacional, un impulso de emancipación. La discusión no ha cambiado mucho, pero se ha desplazado. El pueblo diáfano podía albergar en su conciencia una espoleta racista, que ahora, en el terreno, representarían los otros. “Vecinos” desgajados del “pueblo oscuro” enviados a la lucha tacaña, mandados ellos sí a la turbia epopeya racista, que comienza por ser un acto del lenguaje común hablado. El pueblo llano, de himnos y tablones, de marchas y tamboril, por eso debe acentuar ya mismo, en su corazón social, el síntoma igualitario que libere de servidumbres involuntarias y sepa criticar el armazón de una Argentina que nos ronda con su alianza entre señoritismo y racismo.

La Argentina debe rehacer su conciencia colectiva por medio de una gesta política y cultural tan poderosa como la que imaginaron sus principales pedagogos, a la que ahora hay que agregarle la crítica efectiva al pliegue racista que ha emergido. Esto afecta la noción misma de “pueblo argentino”. No es que no haya muchas maneras de serlo y reconocerse en él, que en el pasado han combinado las formas de la razón ilustrada y de la razón populista. Pero hoy se lucha –y el cuerpo electoral del país, en definitiva votará por esas disyuntivas–, por la ampliación de su respiración social, su reconstrucción como fuerza de cambio y cambiante, su capacidad de no ser un lenguaje clausurado y pensarse como lo que siempre fue, pueblo en tránsito, sin contornos ya trazados ni lenguajes de desprecio y miedo. Nada de esto es diferente de inventar nuevos proyectos habitacionales urbanos y suburbanos, imaginativas líneas de financiamiento popular, repensar las tierras, generar nuevas ciudades, recomponer los ferrocarriles que obligan a viajes indignos, convocar constructores, arquitectos e ingenieros con la filosofía del pueblo-mundo, reformar las policías de todo el país, proyectar en todos los cordones del conurbano una nueva imaginación ciudadana, replantear las megalópolis, recrear la lengua de los medios de comunicación y rescatarnos a nosotros mismos de lo que nos hace ser menos argentinos, sabiendo que lo que falta es lo que siempre faltará, pues todo pueblo es pueblo incompleto que se mueve para que los otros lo completen.


* Sociólogo, director de la Biblioteca Nacional.

martes, 14 de diciembre de 2010

Comunicado La Cámpora Capital Federal

LOS HECHOS OCURRIDOS EN EL PARQUE INDOAMERICANO SON PRODUCTO DE LA POLÍTICA HABITACIONAL DE MACRI

Consideramos que los hechos desencadenados el martes 7/12 son producto del total abandono de las políticas de vivienda y de cualquier otra política social por parte del Gobierno de Macri hacia los habitantes de la zona Sur de la Ciudad de Buenos Aires dejando al descubierto la matriz elitista y represiva de su gestión y de su concepción de la política.
Nos solidarizamos con los familiares y allegados de las víctimas de la represión y los ataques de grupos de violencia para-policial financiados por los sectores que promueven la desestabilización del Gobierno Nacional. Manifestamos nuestro compromiso con el esclarecimiento inmediato de esos violentos actos y pedimos una pronta y clara respuesta de la Justicia para definir las responsabilidades sobre las muertes y los heridos, investigando a todos los actores involucrados, ya sean barrabravas, miembros de las fuerzas de seguridad de la Ciudad o de la Nación para que hechos de esta magnitud no vuelvan a ocurrir nunca más en nuestra Ciudad ni en nuestro país.
Las declaraciones xenófobas e irresponsables del Jefe de Gobierno de la Ciudad en las que transforma a las víctimas de su discriminación en victimarios, son una forma de eludir sus responsabilidades como Jefe de Gobierno.
El presupuesto de vivienda de la ciudad solo fue ejecutado en un 17% en el corriente año. Desde que asumió el macrismo no se han construido viviendas. Esta falta de ejecución de un presupuesto que la Legislatura asignó a la construcción de viviendas así como la no ejecución de las 11 mil viviendas que el Gobierno Nacional asigna a la Ciudad en el marco de Plan Federal de Vivienda muestra que la vivienda para los sectores populares no es una prioridad del ingeniero Macri. Al frente del Instituto de Vivienda estuvo en primer lugar un representante de jugadores de fútbol, Eduardo Petrini, quien tenía como chofer personal a un masajista que pagaba el IVC mientras que hoy se encuentra Omar Abboud, jefe de campaña de Macri.
El problema es la falta de política habitacional y no la inmigración ya que la población de la ciudad no ha crecido en 10 años.
La falta de respuestas hacia las necesidades de los sectores populares se convierte en violencia institucional a través de fuerzas de seguridad o violencia para-institucional a través de las patotas de la Unidad de Control del Espacio Público. En los hechos de Villa Soldati queda claro que barrabravas relacionados con la política actuaron con un claro fin desestabilizador.
Exigimos el esclarecimiento total de estos hechos. Vamos a ir a fondo para que nunca más los habitantes de este suelo sean víctimas de la violencia en ninguna de sus formas. La crisis habitacional de la Ciudad de Buenos Aires es una vergüenza que se debe terminar y ninguno de los responsables debe quedar impune.

http://www.camporacapital.blogspot.com/

sábado, 27 de noviembre de 2010

Resultado de las elecciones de Sociales. Por un pelito...

Cuento un poco lo que fue pasando en las elecciones de Centro de Sociales para que se pueda ver algo al menos de lo que pasó ya que el resultado final muchas veces no muestra del todo lo que sucedió en una noche para alquilar balcones, menos los de enfrente a Marcelo t que eran un bardo, lleno de militantes como nunca, mucho bombo y humo en las varias parrillitas de chori.


En ese marco, entraron todas las fuerzas a escrutar y al rato comenzó el pandemónium de datos vía mensajes de texto y llamados de celulares. "Estamos ganando en trabajo social" escuche de Juancito, un amigo de La Cámpora. Era una de las primeras mesas y territorio compañero, se sabe...
“La Juntada va arriba” –dijo una cumpa con la cara Néstor en su remera- no era algo que estaba fuera de los cálculos, podía ser, “pero no por mucho” dejo picando...
Después, una sorpresa alegro a muchos de los del frente de unidad K, que allí estábamos, los troscos venían muy mal, "10 %"- dijeron-. Se notaban las caras largas de los que entraban y salían con remeras rojas.

Otra sorpresa: "le esta muy yendo bien a la Ues con los radicales" aunque tampoco era tan descabellado, canalizaban el voto anti-toma más reaccionario. Así una tras otra, otra: "estamos todos los empatados en 20% mas o menos," osea, La Juntada, las Ues-UCR y el nosotros. Sociales por el Proyecto Nacional.
Y todo, de allí en adelante, fue una ruleta, donde la bola caía en una y otra agrupación cada rato. Sonrisas nerviosas y un "no nos esta yendo nada mal, podemos llegar a ganar" decía un militante K amigo (que como podría decir Julio Blank, camina por los pasillos de la legislatura)

Otra, "che la Ues va arriba..."; para al ratito “no, la mella se esta afianzando, va primera, estamos peleando el segundo...".


Y se sucedian los mensajes, mientras nosotros éramos un puñado de nervios, ya no entraban los chistes y los puchos se empezaba a acabar, al igual que las bebidas ricas, un vino fulero nos mojaba la garganta, era fuerte, daba igual. Bajábamos: estamos terceros, la Ues esta peleando con la Mella el primer lugar Subíamos: a la Ues con los radicales les fue pésimo en Ciencia Política, quedan terceros y nosotros estamos muy cerca de La Juntada, ojo"


Se empezó a ser de día, y la bola que iba de un lado al otro de la rueda comenzó a estancarse. Gritaron los de la Ues, se escucharon cohetes del estacionamiento que eran de la Mella, ellos estaban allá, rancho aparte, y nosotros tapamos todo con los bombos y la alegría de las de los fraseos populares y como soplando para hacer mas fuerza, y cantamos la más linda de las canciones:

Yo soy de la gloriosa juventud peronista

Somos los herederos de Perón y de Evita,

A pesar de las bombas de los fusilamientos

Los compañeros muertos, los desaparecidos

No nos han vencido!!!!!!

Ya no nos importaba nada a esa hora, sabíamos que habíamos hecho una elección del carajo y podía pasar cualquier cosa.

La ruleta finalmente marcó en la Mella que tenia 22%, pero siguió girando entre nosotros y la Ues, un empate virtual que no cesaba… Tan largas fueron esas vueltas que duraron hasta la última urna, era de RRTT, territorio de ellos... recordé las palabras de Néstor en aquella, también larga, noche, cuando los números fueron -por esos instantes- para De Narváez, era como ahora... y Néstor dijo: "por muy poquito", por un pelito. La ruleta nos ponía la bola a trece números de ellos.

Ya para esta altura, empezábamos a reírnos... trece votos no más... quienes serian...
Mientras bajaban de escrutar Maga, Juan y otros compañeros, con los papelitos con los números y anécdotas. ¡Ganamos en Ciencia Política!, ¡faltó en Socio!, no sabes la cara de y los troscos no llegaron al 12 %, si Nuevo Encuentro jugaba con nosotros ganábamos, pino que paso? y todo eso...

Fue allí que un viento sopló.

Y parece nos trajo algunos pensamientos: fue una elección muy valiosa, no solo por los resultados sino por todo lo que generó en los nuestros, nos dimos cuenta que con unidad, trabajo y militancia es posible representar en sociales al proyecto nacional sin andar lavándose la cara. Algo nuevo empieza a rodar, la foto de Perón ya no es un cuco y el peronismo deja de ser una mala palabra. Juanjo y el cucho que hablaban: “te acordás a fines de los ’90 éramos extraterrestres reivindicando a Cooke”. Este frente kirchnerista demostró que somos una fuerza nueva, real y propia que no necesita de aliados espurios para ser una fuerza de peso, ni ser conducidos por nadie. Somos el proyecto nacional en la universidad y lo decimos con humildad pero sin dobleces, de frente.

Claro, todo esto no hubiera sido posible sin la argentina diferente y todo lo que nos dejó el flaco de la jp… para vos flaco, no te regalamos una victoria como queríamos, pero dimos todo lo que pudimos dar…

Un abrazo grande los compañeros de todas las organizaciones del frente, este es el camino.

Grupo Fueyes (esos tipos soplan como el viento...)
La Cámpora Graduados.

Gracias Nestor Kirchner!

Gracias Nestor Kirchner. Te dedicamos estas elecciones en la facultad de ciencias sociales. Triunfó la sensatez en el estudiantado, posicionando al kirchnerismo como fuerza alternativa de gobierno en la facultad.Resultados preliminares: 

 La Juntada, 22%

La UES-UCR 19%

SOCIALES POR EL PROYECTO NACIONAL, 19%

4- LA COMUNA (trotskismo). 11%

la diferencia entre el 1 y el 2 grupo fue de 150
votos aprox.

Mientra que entre la segunda fuerza y la tercera fue un empate virtual solamente de 13 votos de diferencia.

Nuestro frente, Sociales por el proyecto Nacional, lista
19, se imposo en la carrera de Ciencia Politica, algo historico.

Gracias a todos y Fuerza
Compañeros!!!!

martes, 23 de noviembre de 2010

Poné a Sociales en el Proyecto Nacional

Esta semana hay elecciones de centro de estudiantes en la Fac. de Cs. Sociales de la UBA.


Contienda electoral que tiene su importancia por varios motivos. En ella se está discutiendo la legitimidad o ilegitimidad de la toma de 45 días ocurrida semanas atrás y también con ello la permeabilidad que tiene Sociales frente a los sucesos que ocurren en nuestro país. Sobre todo en relación a los llevados adelante por amplias mayorías, nos referimos, claro, a la construcción del proyecto nacional impulsada desde el kirchnerismo, y que fué, masivamente acompañada con profundo dolor ante la muerte Néstor Kirchner.

Empecemos por la toma de la facultad. Medida que fue -y todavía es- cuestionada por diversos sectores de la comunidad académica de sociales, sabemos que en el claustro de profesores y en graduados la medida no fue acompañada, o mejor dicho, fue cuestionada duramente. No porque no existiera la demanda, sino porque los fondos para la ejecución de dicha obra ya estaban contempladas en los gastos para el año 2011.

Se dirá que esos plazos demorarían la ejecución, pero desde el decanato se había establecido un dialogo para no discontinuar la obra durante el verano. Esto nos consta. Estuvimos en una reunión en el ministerio donde la vicedecana se lo planteó a las autoridades teniendo excelente recepción de parte de los mismos. Nos parece esa fue la base para que atendieran ese reclamo y no solo la posterior ocupación del ministerio como muchos relatan.  Sabemos, no se trata de un gobierno que ceda ante las desmesuras de cualquier tipo.

Se nos dirá, que se consiguió compromiso el compromiso firmado  de una "partida extraordinaria" del 30% de la obra, pero, esto no significa de ningún modo algo "extra", o sea: más dinero que el que ya estaba presupuestado para la totalidad de la obra, sino: que el adjetivo “extraordinario” viene a cuento de que el dinero destinado ahora a Sociales no será parte ordinaria del presupuesto sino, que vendrá por fuera del mismo. ¿Será que las buenas relaciones que algunos partidos de izquierda macerada en el grupo A o en el alineamiento del conflicto del campo los alertaba sobre una posible no aprobación del presupuesto?

Con todo, debemos decir, que si hay un momento en que no se triunfó en Sociales, fue con este conflicto. Primero, 45 días de clase perdidos.Solo alguien que no le interesen las clases puede pensar que fue bueno lo que ocurrió. Mas allá de que políticamente sabemos que ni con los ajustes menemistas ni delarruistas hubo algo semejante;

Segundo, porque no se podría triunfar porque este tipo de consignas "edificio único ya" son imposibles de cumplir. Un edificio no se puede hacer en unos instantes como inflar un globo o fumar un cigarro, necesita tiempo, poner el cemento esperar que se seque, hacer un piso, esperar, empezar el otro. De ese modo, que esté el 30% del dinero de una, ni siquiera es necesario ya que se va utilizando a medida que se va avanzando y no instantáneamente. Quizá ese dinero podría haber sido destinado para comenzar otra obra que también lo necesite pues como sabemos no somos los únicos, los de Sociales, que en Argentina necesitamos mejoras edilicias.

Es importante detenernos en esta cuestión pues no es algo aislado sino que forma parte de la constitución de los pensamientos y los discursos de la “izquierda opositora” al gobierno nacional, que es la de no tener en cuenta variables que no se pueden manejar e incluso las que no dependen de la voluntad política. Como por ejemplo decidir sobre tropas militares extranjeras o peor aún sobre la posibilidad de que el tiempo transcurra o no, rápido o despacio. Es por eso que no se preocupa demasiado si son 45 días sin clases o 100, no hay noción del tiempo, porque después se puede leer el libro y listo, como si el proceso de aprehender algo fuese también inmediato, su lógicas parece ser la del chip, o del pen drive, copio los textos en el archivo y listo, ya está dentro nuestro, más antiguamente, como dormir con el libro debajo de la almohada, por osmosis.

45 días sin clases es una pérdida enorme que no se puede siquiera medir. Desde nuestro punto de vista, esa pérdida es mucho peor que la discontinuación de la obra durante el verano. Ahora por suerte mientras los obreros adelantan nuestro edificio la seudo izquierda puede estar tranquila y vacacionar por el norte argentino, el bolsón, o alguna playa del Uruguay.

El segundo punto, que no deja de relacionarse con el anterior, tiene que ver con la separación de los problemas nacionales por una parte, y los del movimiento estudiantil, por otra. O si se quiere, la confusión entre problemas de la sociedad en general y los problemas mas domésticos o relativos a Sociales. Esto es la falta de comprensión de los acontecimientos sucedidos en el país y las correlaciones de fuerza que ocurren en el mismo.

Días pasados, ante el fallecimiento de Néstor Kirchner una multitud acudió a despedirlo por última vez en Plaza de Mayo. Las imágenes aún están clavadas en nuestras retinas y el dolor por esta pérdida no cesa. ¿Por qué creemos que tanta gente fue a despedirlo? ¿Porque fue injusto y manipulador? ¿Porque tiene un hotel en calafate? ¿O porque quienes fueron son tontos y nos se dan cuenta de cómo viene la mano? La respuesta es un absoluto y rotundo: NO. Sólo un obcecado puede no darse cuenta que todos fueron a saludarlo porque le significaba mucho y porque nos había cambiado la vida a todos para bien, porque muchos se dieron cuenta que habían sido injusto con él (ver la nota de Pablo Llonto, “Perdón flaco”) y que como dijo el entrenador, a las personas se las puede valorar por el fuste de sus enemigos, y vaya enemigos que tenía Néstor.

Esa masiva manifestación popular no puede generarse de la nada, hay cambios materiales, simbólicos y culturales que la sostienen. Y como dice la canción: “si este no es el pueblo, el pueblo dónde esta?”. Entonces, me pregunto por qué nuestro movimiento estudiantil, “la izquierda opositora” sigue escribiendo en contra del gobierno en abstracto. Sin mencionar las relaciones de fuerza. Privilegiando el supuesto carácter negativo del Estado del Marxismo para principiantes por sobre los avances y la importancia de contar con un estado que interviene y a favor de los sectores populares.

Pero, ¿no leyeron Marx y America Latina de Pancho Aricó? ¿Se olvidaron del carácter diferencial de los Estados latinoamericanos, los cuales pueden ser generadores de cambios beneficiosos para los oprimidos potenciando la lucha de clases en su favor? Sólo necesitamos ver lo que está pasando en Latinoamérica para darnos cuenta de cómo ciertos Estados Nacionales juegan un rol dinamizador de las clases populares.

Creo que la izquierda troskista no sabe bien en qué año vive, creen todavía estar luchando contra Stalin cuando en realidad están marchando con Carrio a defender a la mesa de enlace. Los otros, los auto-denominados izquierda independiente, no pueden dejar de ser corridos por izquierda por los troskistas quienes le marquen la cancha todo el tiempo. Quizás sea por su formación troskista, ya que muchos vienen de allí, quizás por su progresismo gorila que no los deja ver en argentina lo que sí pueden ver en otros países; pero lo que sí es seguro es que su lento alejamiento del troskismo no se condice con los tiempos que corren, seguramente se darán cuenta. Pero ya tarde, otra vez fuera de tiempo. Ganaremos, perderemos, la historia les habrá pasado por un costado…

Nosotros esperamos, una reflexión de parte de todos para poner a Sociales junto al proyecto nacional y popular en curso que hoy vibra con toda su fuerza en el pueblo argentino y esperamos de nosotros ir construyendo la unidad y que junto con vos, podamos esta a la altura de las circunstancias.

¡¡¡¡Gracias Néstor, Fuerza Cristina!!!!

Grupo Fueyes- La Cámpora

miércoles, 17 de noviembre de 2010

HASTA LA VICTORIA NESTOR. EL PUEBLO INCONDICIONAL CON CRISTINA

Es claro que este gobierno, como el anterior, o más aun, despierta amores y odios, gente que está muy a favor, gente que está muy en contra. Pasiones en todo sentido. Parece que hablar, hablar de política vuelve a tener sentido. Parece que volver a comprometerse con lo que pasa en nuestro país vuelve a poner en un rol protagónico a la sociedad. Es, que desde que asumió Néstor Kirchner como Presidente del País y con la continuidad de Cristina Kirchner, la política, la economía, cada acción ministerial, cada política pública,  cada discurso, los planteos del país frente al exterior, etc., son de cara al pueblo y no a sus espaldas. Son planteos, con un compromiso público irrenunciable, que contienen una justificada crítica a las corporaciones económicas - financieras – multimediáticas del país.
Seguramente falte mucho por hacer, haya deudas todavía a saldar, pero la gente en la calle lo demostró. Queremos a este gobierno. Queremos este tipo de gobierno. Queremos este proyecto para el país. Mayor inversión en escuelas, educación, un mercado fuerte y dinámico, empresas nacionales y cooperativas, paritarias, tipo de cambio competitivo, integración política económica y social con nuestros hermanos latinoamericanos, desendeudamiento progresivo de la deuda externa, mayor inversión en infraestructura, vivienda, redes de agua y cloacas para mejorar la vida de nuestra gente, estatización de los fondos de las AFJP, estatización del correo, de la red de agua potable, de la línea de bandera, el juicio a los responsables del genocidio de Estado para vivir en un estado de derecho y no virtual, dos veces por año de aumento a uno de los sectores postergados de la sociedad por ley como son los jubilados, la tan necesaria asignación universal por hijo, etc etc etc…
 La muerte de Néstor nos asombró y entristeció a muchos, a todos los que estábamos en la plaza y a muchos que no pudieron llegar por lo imprevisto del acontecimiento, combinado con las largas distancias del país. Pero ahí estábamos tristes, ¡muy tristes!,  pero con fervor, con fervor militante. Nos íbamos encontrando, hablando con unos, con otros; también tristes y angustiados. Nos abrazábamos.
Algunos que militamos hace varios años nos íbamos cruzando con militantes, “nuevos” y “viejos”, de otras organizaciones “nuevas” y “viejas”, pero a decir la verdad: ¿Cuánto hay de nuevo o de viejo en la militancia popular? Si todos venimos de otros que pasaron antes y dejaron su huella y su bandera. Así nos fuimos chocando en fuertes abrazos para darnos ánimo y compartir las lágrimas. Los que no habían militando nunca se acercaron mostrando el apoyo al modelo. Pero fue esperanzador porque se demostró que la gente está con el proyecto ¡está con Cristina!, está con la sinceridad de la política.
La juventud fue protagonista de la jornada, pero no fue el único sector etario: abuelas, abuelos, trabajadores de diferentes edades, niños con sus padres, familias haciendo 6, 7 u 8 horas de cola para poder entrar al velorio. Se enalteció el trabajo y el compromiso con la gente, con el pueblo por sobre la traición -figura repudiable- pero imposible de desvincular con la política. Al fin y al cabo, el pueblo argentino y las multitudes nacionales, de esa forma expresaron su gratitud, provocando, en la despedida a un gran hombre, su último y más reciente gran hecho político.
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